Habíamos preparado para ayer una excursión insólita o, al menos, poco habitual en las programaciones montañeras. Se trataba de un recorrido por la zona alta de Ponga, antaño muy aprovechada por los pastores y hoy abandonada, desde la que se disfruta de espléndidos paisajes tanto hacia Caso y Ponga como hacia los Picos.
El recorrido era: dejamos los coches en el lugar de Fomperi (en realidad, habría que escribir Font Peri), en Cotiones. Seguimos a Ventaniella y El Xerru. A 1.360 m. hay que desviarse hacia la izquierda para subir por las praderías de Miédome hasta el Collado del mismo nombre. Luego hay que bajar unos 150 metros a Los Foyos del Agua y recuperarlos para pasar por el Collado del Medio. Por el siguiente Collado (de Braña La Llera) se entra en el recóndito paraíso de Cazoli, rodeado de densos bosques que proceden de Peloño. En su majada se gira hacia al norte para atravesar el Collado u Horcada de Cazoli y dirigirse a las Colladas de Obrango. Luego, tras pasar por la base del Porrón de Viaño y el Collado Sierrazana, bajar a la majada de Viaño y regresar por el río Cabañón a Fomperi. Como este último tramo ya lo habíamos hecho recientemente (pusimos un correo), decidimos adentrarnos en el cauce del río y pasar luego por el Monte Cabañón.

Para que os deis una idea, os pongo un mapa con el recorrido proyectado señalado con círculos rojos; y la variante o acortamiento realizado, con círculos azules:

Pasamos por Ventaniella. Fotos del refugio y de la ermita (fotos mías):

Por el Monte de Ventaniella. Nos metimos ya en la niebla, pero teníamos esperanza de que se disipara cuando alcanzáramos mayor altura la primera foto es mía y las otras dos de Chus*):

Pasamos por las praderas de Miédome. Empezamos a perder las esperanzas sobre la niebla (foto de Chus*):

Al llegar al Collado de Miédome comprendimos que no había nada que hacer. La niebla era mucho más espesa, de manera que no veíamos más allá de cinco metros. Renunciamos con gran pesar al recorrido proyectado, que no tenía sentido, y acordamos continuar desde Los Foyos del Agua hacia abajo, es decir por Los Foyos de Viaño, la majada de este nombre y retomar el recorrido en el río Cabañón. Foto en las inmediaciones del Collado Miédome (es de Chus*):

Al llegar a la majada, que dejamos a la derecha, nos introdujimos con toda decisión en el cauce del río Cabañón, que se había sumido. Los piedras parecían enceradas, por lo que hubo que poner la máxima atención, pero el paso fue de muy intenso y de gran interés montañero, por lo que disfrutamos (la primera foto es mía y la otra de Chus*):

Cuando el cauce forma grandes saltos, que lo hacen impracticable, lo abandonamos y nos adentramos en el Monte Cabañón. Se produjo entonces el gran milagro. Nos encontramos con un bosque salvaje, en su estado más puro, sin transformación humana. Su suelo estaba cubierto por un extenso arandanal, lo que le hacía propio de habitat de osos. La niebla jugaba con los árboles, creando un ambiente mágico y misterioso, de una belleza sublime, que nos compensó de los pesares de la retirada. Cada rincón era diferente y único, que nos embelesaba más. A ello se unía el concierto armonioso del silencio y de los cantos de los pájaros, de los que parecía tener mayor protagonismo el cuco, a la manera de un solista coral. Estábamos en el más sagrado de los templos de la Naturaleza. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de un lugar tan maravilloso como éste, siendo como son todos los bosques tan hermosos. Transportados por una euforia sin límites, lo atravesamos. Ya sé que las fotos no pueden reflejar todos esos detalles y matices, pero os pongo unas pocas para que os podáis dar una idea con vuestra imaginación (las primera, quinta, sexta, novena y décima son mías, y las demás de Chus*):

Después del monte, nos situamos sobre la carretera de Ventaniella, a la que bajamos (foto mía):
Nos hemos concertado para intentar otra vez el recorrido proyectado. Insisto que tiene unos panoramas inolvidables. Quedáis invitados si queréis disfrutar y conocer nuevas tierras

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Saludos.