Quizás tenía que haber publicado este reportaje antes. O no haberlo publicado nunca. He dudado. Durante días no he tenido ganas. Y ahora pienso que a él le gustaría. También le gustaría saber que seguiremos yendo a la montaña. No podemos hacer otra cosa. Es parte de nuestras vidas.
Las fotos corresponden a los días 29 y 30 de abril. No entraré en detalles sobre el accidente pues lo fundamental ya es conocido. Apenas tengo fotos del domingo por motivos que podéis suponer.
Llegando a la fuente-abravadero tras pasar por Pantivalles. El paraje es bucólico y acogedor con el bosque de hayas en plena ebullición. Al Fondo el Horcado de Pambuches.
El sol luchaba por imponerse a las tinieblas pero no consiguió desterrarlas en todo el día.
La Pica Gobantes.
Hacía el Collado de Pambuches. La nieve en muy malas condiciones.
Primeras rampas de la Canal del Bufón.
Salida de la Canal del Bufón. Parecía que el cielo quería abrirse.
Pero sólo parecía. Las nubes iban y venían envolviéndonos a su antojo. Un ruido de helicóptero nos acompañó casi toda la mañana. Entonces todavía estábamos lejos de suponer que la tragedia nos iba a rondar muy cerca.
Dos islas en el mar de nubes: el Friero y la Torre del Hoyo de Liordes
Caminando por la cuerda hacía La Bermeja.
Llegando a la cima.
Posada de Valdeón , abajo, muy abajo, desde la cima de La Bermeja.
La Dama se esconde y se viste de azul.
En algún momento se asomo y nos dejo ver su esbelta silueta.
Estuvimos mucho rato en la cima esperando. Pero el mar de nubes lo inundaba todo y nuestro picos volvieron a las aguas como antaño. Aquí emerge una línea de cumbres desde Torrecerredo al Llambrión (creo).
Cansados nos alejamos de La Bermeja pero nos resistíamos a bajar y anduvimos deambulando un rato por el cordal.
Por fin, cansados y aburridos, emprendimos la bajada. La nieve era buena para hacer granizados de limón pero no para andar. De cuando en cuando algún hoyo nos devoraba con ansia antropófaga.
Desde el Collado Verde. En la superficie del mar las cumbres y en sus profundidades los valles.
De nuevo buceando entre la superficie y el fondo del mar.
Bajando del Collado Verde hacía la senda de La Travesona.
Intento de bajada hacía el canalón que se adivina al final del nevero. Resultó imposible y tuvimos que retornar al Collado Verde. Aquí recibimos una llamada y empezamos a sospechar que el desaparecido podía ser Pepe.
Bajando hacía Posada por donde habíamos subido. Al llegar ya confirmamos la desaparición.
El domingo amaneció con mucha niebla. Pero esta vez el sol si se impuso en la batalla.
A nuestra espalda el macizo occidental aparecía majestuoso. Podíamos contemplar claramente el recorrido que realizamos el sábado
Hoy también el helicóptero iba a acompañarnos durante la jornada.
A la vista el collado entre cimas. A este punto se llega después de una trepada por roca bastante descompuesta. Se podía llegar al collado perfectamente por la derecha. Pepe llegó hasta aquí con seguridad, pues un poco más abajo encontramos sus gafas de sol. Nosotros nos dimos la vuelta: no queríamos hacer cima en estas circunstancias.
Justo por detrás de este bloque empieza la trepada que conduce al collado entre cimas. Está justo en la coronación de la rampa que sale a la izquierda del Collado de la Chavida.
Última vez que vimos el helicóptero (se ve hacía la derecha de la imagen). Pasaba por encima del Peñón Chico hacía los neveros de la cara sur.
Torres del Friero y neveros de la cara sur.
La vida sigue y no debemos dejar que la tristeza nos embargue. Recordaremos a todos los que se van quedando en el camino. Pero no podemos dejar de caminar.


