Desde que hace años tuvimos la visión de la Foz de Sahoya desde el precioso bosque de Purupintu, el deseo de visitar estos parajes no se nos quitó de la cabeza.
El Libro de Paco Ballesteros sobre Ponga y Amieva nos dió la esperanza de conocerla ya que hasta entonces no habíamos encontrado ninguna información sobre algún camino que la recorriera.
Y ahí quedó pendiente... hasta que Ramoncho con su pregunta en este Foro sobre Sahoya nos volvió a recordar nuestro medio dormido deseo que ya no retrasamos más porque la primavera nos estaba empujando a ello.
En su libro, Paco describe el acceso a La Agüera desde Valle Moru, pero como ese itinerario alargaría mucho nuestro recorrido, ahí estuvieron Carlinos y Manolo dándonos una buena idea.
Y, efectivamente, menos subir La Llambria y “bajar rodando” por la Foz de la Escalada, eso fue precisamente lo que hicimos este pasado Lunes:Carlinos escribió:Un circuito (chulo y largo), debe ser: la "Vuelta a Taranes". Sales del Pueblo, Vas pa la collada, subes la Foz de Sahoya, despues te metes todo el Purupintu, si hay ganas subes a la Llambria y despues bajes rodando pa la Foz de la Escalada, de nuevo hasta el pueblo.
Ya cuando alcanzamos la Collada Taranes y vimos olas de nubes rompiendo sobre las montañas, presentimos que una cierta magia nos iba a acompañar en este viaje.
Sin que ningún conjuro saliera de nuestras mudas bocas, la Mota Cetín emerge del lechoso lago de niebla, como si de una nueva Avalón se tratara.
Una vez en el Collado Llues, a su misma altura y a 200 m. a la izquierda, llegamos al inicio de una pista que nos introduce en el mágico bosque que descansa bajo los verticales cortados del pico La Llambria.
En ese instante y tal y como se asoma la “tímida mirada” del avatar de Antonio: a este Foro, así nos asomamos nosotros a los misterios de este irreal y reverdecido mundo... dominio del busgosu, de los trasgus y de las xanas.
Seguimos disfrutando del sonoro silencio y de los hermosos ejemplares de fayas que tenemos a nuestro alrededor.
A los 820 m. de altitud la pista finaliza y nos acoge por la izquierda un pequeño sendero. Cuando a ratos éste se pierde, encontramos pequeñas ataduras de plástico azul en algunos troncos, pero que la magia que hoy nos envuelve las convierte en señales de irreales colores dejadas allí por espíritus boscosos con la intención de guiarnos a través de su misterioso mundo.
En pocos minutos llegamos al rio Semeldón (775 m.) cruzándolo por el rústico puente que mimetizado con este bosque nos deja en La Agüera.
¡Que bello, salvaje y solitario emplazamiento!
Allí, detrás de la cabaña, aparecen los agrestes escarpes de La Llambria y Peña El Toral desafiando el cielo, y en medio... la que hasta ahora había sido para nosotros “misteriosa” Foz de Sahoya.
Sahoya, Semeldón, Purupintu... nombres que parecen sacados de viejos cuentos infantiles, de antiguas leyendas épicas... mientras la Foz nos atrae como una escalera al cielo.
Abandonamos La Agüera entrando en un gran laberinto de rocas y envejecidos musgos. Acompañamos al rio Semeldón que fluye a nuestra izquierda mudo ahora del canto embrujado de las xanas.
Poco después abandonamos esta acogedora umbría y remontamos, ahora decididamente, por una difuminada trocha que se abre a nuestra derecha y donde el sol nos recibe. Vamos viendo alguna mancha verde que de vez en cuando alguien pintó en una roca o en un tronco... sentimos que algo se escapa de nosotros.... y el misterio cede.
Seguimos subiendo y el río va quedando abajo.
Al poco, volvemos a escuchar la voz de sus aguas al precipitarse al vacio.
La Foz nos abre sus puertas... y la cruzamos pasando a la otra orilla.
¡Al fin hemos encontrado el pasadizo secreto! ¡La puerta que comunica los dos mundos!... somos como Bastián en La Historia Interminable, o Bilbo en El Hobbit... Frodos en un mundo en el que no hay que destruir ningún anillo.
Atrás va quedando la Foz de Sahoya y sentimos que el hechizo se pierde.
Después de un corto trayecto con el río discurriendo a nuestra derecha es hora de despedirnos del Semeldón y para ello nos desviamos por un desdibujado y empinado sendero (990 m.) que se abre a nuestra izquierda abandonando el camino que seguíamos.
Remontando la ladera boscosa salimos al mundo “real” de La Llambria con sus conocidas llastrias limitando por la izquierda nuestra subida.
Subiendo y subiendo miramos atrás viendo como la Foz de Sahoya se va escondiendo para dar paso a otros horizontes más abiertos y menos misteriosos.
A la izda. El Cuetón de les Travieses. A la dcha. Peña Crespa.
Bosque Purupintu
Llegamos al Cdo. 1570 m. que está a la izquirda del Cdo. Fito Muniello después de una fuerte subida y volvemos a sentirnos los montañeros de siempre. El conocido Tiatordos nos saluda y nos indica el camino para regresar a Taranes.
LLegamos “sin rodar” a la Foz de la Escalada, quizás no tan misteriosa pero siempre impresionante y mientras vamos llegando al pueblo sentimos que aunque hemos desentrañado un anhelado misterio, la magia aún no nos ha abandonado.
Y ya para finalizar solo me queda despedirme de todos vosotros... trasgus y demás criaturas mágicas que habitáis este Foro


