Unas fotos de los hayedos de al lado de Felmín. La hoja está a punto de salir y un rabioso tono bermejo refulge con las últimas luces de la tarde
Fotico hecha con el "polarizador" de las gafas de sol. Pero queda bien...
El Fontún (1.953 m.) otra de las cumbres emblemáticas de la Tercia leonesa.
Las cumbres del Alto Curueño desde el Pico Carba (1.749 m.) Ya queda poca nieve...
Hay cimas que destacan con luz propia. Este es el caso del Correcillas o Polvareda (2.007 m. según I.G.N, 1.998 m. según otros) Qué más da la altura. Este pico se alza mayestático y ejerce su señorío sobre gran parte de la Montaña Central. Me acuerdo cuando me olvidé el móvil en la cumbre y tuve que subir otra vez a buscarlo...
Al llegar a la cumbre del Pico La Carba (1.927 m.) nos sorprende la aparición de las Ubiñas envueltas en un manto de nubes. A ver si se quedan por ahí y no nos estropean la jornada...
Últimamente voy poco a la peluquería... Cumbre del Pico La Carba.
Desde la cima del Alto de los Bueyes se divisa excepcionalmente el Brañacaballo (2.181 m.) máxima altura entre Ubiña La Grande y el Alto de La Cruz en los Mampodres. Las vistas en 360º son impresionantes. Creo divisar las cimas de Peña Ten y Las Pintas allá por el Valdeburón y la zona de Riaño. En días claros dicen que se ve el Espigüete...
Otra imagen del Brañacaballo. Ya está apuntado para un futuro no muy lejano...
La Tercia leonesa. Las sierras desgajadas de la divisoria con Asturies son de una belleza sin igual. Afilados cresterios como en que estamos ahora aupados. Hay unas caídas muy serias a ambos lados. Estamos un rato y nos bajamos a por las mochilas que parece que viene negro por el horizonte.
Y tan negro... Empieza a llover. Me encanta el olor a tierra mojada. Me llena los pulmones de vida.
Los truenos retumban en lontanaza. Vemos una roca bastante baja con un contraplomo. Ya sé que no conviene pero nos refugiamos debajo de
ella para pasar el chaparrón.
Vemos unas rocas con líquenes en su superficie. Parecen pintadas por algún ancestro de la época de las cavernas...
Después de la tempestad simpre viene la calma. Las rocas calentadas por el sol rezuman jirones de niebla que vuelan valle abajo...
Bajamos por un bellísimo valle dirección Cármenes. Nos esperan unas tapas de cecina de chivo (riquísima) y unas limonadas, bebida típica de estas fechas. Qué ganas tengo de llegar...
Bien comidos y bebidos nos queda un trozo de carretera para llegar a nuestra furgoneta. Estamos cansados pero inmensamente satisfechos por los momentos vividos. Me estoy enamorando de esta Montaña Central. SE PONDRÁN CELOSAS LA PALENTINA Y LA ORIENTAL?
La tormenta se cierne sobre la Sierra de los Currillos. Hasta pronto.
Al día siguiente dimos un paseo hasta el Val de Lugueros, que como dice la propaganda turística es Tierra de Leyenda. Y otro día os lo enseñaré y lo comprendereis. Un saludo y espero que os guste la chapita.
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