Esta travesía que comienza en Poncebos y termina en Arenas discurre casi en su totalidad por antiguos caminos de pastoreo y mineros.
En este recorrido se vienen a tardar unas 7h 30´y se salvan en total unos 1570m de desnivel acumulado aproximadamente, aunque son varias las posibilidades de acceso a esta cumbre que pueden acortar el desnivel y el horario.
Partimos de Poncebos con las cumbres cubiertas totalmente y tomando la senda del Cares ascendemos por ella para llegar a Los Collaos.
En este punto debemos abandonar la senda para girar sobre nuestra derecha para acometer la pindia ladera que se nos presenta.
Sobre nuestras cabezas se encuentra la majada de Abeyareses a la que debemos llegar. Por la parte derecha de esta se abre un canalón con una portilla que cierra el paso. Tras traspasar esta se continúa ascendiendo para llegar a la zona de Pregüeles que se caracteriza por los muros de piedra que rodean esta zona de pasto. Por la izquierda del muro seguimos ascendiendo con ligera tendencia a la izquierda. Nosotros seguimos este acamino hasta un punto ,por intuición, en el giramos totalmente a la derecha. Tratamos de evitar el corte de la Concha la Ciella aunque en esta ocasión vamos a dar a dicho corte lo que nos obliga a ascender aún un poco más.
En esta zona puede que se encuentre uno de los pasos claves de la excursión. Debemos realizar una larga travesía por encima de la Concha la Ciella para dirigirnos a cogerla canal de Bobia.
Desde el punto que nos encontramos se divisa un sendero que se interna poco después en una herbosa canaleta. Lo desdeñamos y continuamos ascendiendo un poco más para realizar dicha travesía de unos pocos centenares de metros por una zona más cómoda. Esta parte discurre por un sendero que sin estar marcado en su totalidad se sigue perfectamente hasta dar vista a la mencionada canal de Bobia.
Las vistas que disfrutamos sólo se pueden dirigir a las zonas bajas porque las cumbres siguen cubiertas por la niebla.
Una vez en la canal de Bobia, concretamente en Pan de Espines, donde paramos un momento a beber, vemos a nuestros pies Camarmeña que hubiese sido otro buen punto de partida aunque nos hubiese impedido recorrer el camino que hemos realizado hasta ahora.
Desde Pan de Espines no queda más remedio que ascender a lo largo de la canal ganado metros a través de las numerosas revueltas. Poco a poco llegamos a la majada de Ondón.
El día permanece cubierto por la niebla aunque en breves momentos nos deja disfrutar de unas pinceladas de lo que podría ser la vista de antología que en otras ocasiones hemos disfrutado.
Desde de Ondón hay que continuar ascendiendo y lo haremos por la parte derecha de las cabañas buscando una especie de canaleta que se aprecia. Este terreno es bastante incómodo de caminar por la vegetación que tapa los agujeros de la caliza. se sube más o menos directamente hasta llegar a una zona más llana. El Cuetón es la cumbre que se medio adivina, a pesar de la cercanía, ligeramente a nuestra izquierda. Ascendemos por la cresta para en unos pocos minutos aparecer en la cumbre en la que resalta el buzón de cumbres.
La niebla lo cubre casi todo por desgracia, por lo que además de impedirnos disfrutar de la vista, nos hace saltar la duda de lo idóneo de continuar con la travesía dado el terreno que debemos cruzar en la próxima media hora en caso de continuar. La parte que daría vista hacia Cabrales está totalmente cubierta. Aún así decidimos continuar y para ello seguimos la cresta unos pocos metros . En este punto puede estar lo complicado ya que deberemos continuar girando hacia la derecha ya en ligero descenso hasta ver un cotero con un collado a su izquierda que deberemos traspasar. El problema es que la visibilidad por momentos en muy mala. La niebla entra a jirones por lo que esperamos brevemente nuestra oportunidad y esta llega. De repente aparece el cotero y el collado y nos dirigimos rápidamente a el antes de que la niebla nos lo oculte.
Una vez en el collado la niebla nos sigue respetando lo que es de agradecer ya que la vaguada que se presenta podría ser también problemática en caso de tener poca visibilidad. Esta vaguada se caracteriza porque en su fondo hay un pequeño jou, hay que dirigirse hacia el y traspasarlo por su parte derecha por el camino que comienza a marcarse para llegar a otro pequeño collado dando vista ya sobre la majada de Ostandi la cual presenta una charca teniendo también abrevadero y fuente. Alguna de las cabañas son simplemente una maravilla que nos hacen retroceder al pasado, yo diría que mucho.
A partir de Ostandi continua el descenso por marcadísimo camino minero, bordeando el Cuetón por su parte baja con dirección a la zona de Arenas aunque aún falta bastante a pesar de lo cercano que parece. El valle del Casaño es perfectamente visible en el tramo que comprende desde la Molina hasta Arenas con todos los pueblos que forman esta zona cabraliega.
El descenso sin problema alguno de orientación sigue en descenso traspasando varias majadas de las que sólo quedan los restos, caso de la de Dubriello situada en un lugar privilegiado.
En este punto más o menos veremos por debajo de nosotros una redondeada cumbre que destaca por su material silicio respecto a lo calcáreo del resto. Esta loma deberemos rodearla por su derecha dando vista al largo valle que descenso lleva al Cares, de hecho es perfectamente visible la carretera que une Arenas con Poncebos.
El camino que rodea esta loma llamada La Corona llega a la collada Maneda aunque unos pocos metros antes deberemos desviarnos del camino para descender a la visible majada de Maneda.
En esta majada pueden saltar las dudas porque esta presidida por la sierra Dobros la cual debemos ascender y es cuando se presenta el problema ya que sus paredes son totalmente verticales.
Deberemos fijarnos en una vira que con tendencia a la derecha llega hasta la cresta. Aún pareciendo a la vista de mucha dificultad no presenta problema ya que un ancho camino de armadura nos llevará a la cresta donde una vistazo a nuestra espalda nos recompensará con la visión del Picu que curiosamente permanece totalmente despejado, al contrario que el Cuetón cubierto por completo.
El descenso de la cresta sin ser difícil nos obligará a prestar un poco de atención. Al llegar a una zona llana unos 50m por debajo de cresta deberemos girar a la derecha para en poco metros dar vista a lo que son restos de una explotación minera aunque su aspecto no lo parezca . Se trata de una grieta de unos 50m y 1m de ancho. Bajaremos a estos restos para girar a la izquierda y seguir el descenso entre una zona de rocas calizas que nos obligaran a tener un poco de cuidado.
Desde este punto se ve perfectamente Arenas y las pistas que llegan al collado Umones. Nosotros continuamos el descenso pero en vez de bajar al collado seguimos a media ladera en dirección al Cares con la intención de llegar a una especie de bosquetes que se nos presentan al final de la ladera y por debajo de nosotros. Una vez en los bosquetes la vista del Picu es muy buena y paramos a sacar unas fotos.
A partir de aquí bajamos directamente hasta las cabañas que comienza a poblar esta zona y que nos indican la proximidad de Arenas. Aún siendo posible el descenso por alguna de ellas preferimos bajar por la pista que con tendencia a la derecha en dirección al Cares baja más o menos paralela al río y que es perfectamente visible desde la carretera de poncebos. Así llegamos a través de este precioso bosque al puente que se encuentra en las afueras de Arenas al lado de la llamada cueva del quesu.
Fin de uan travesía que contó con la grata compañía de Waldo, Juan y Julio.
Itinerario seguido, más o menos, para la ascensión del Cuetón.

