Pepe, fue un placer. Tenía curiosidad por escuchar alguno de tus relatos de viva voz y resultó de lo más gratificante (algo tiene el mensaje transmitido oralmente que no puede ser aprehendido por la palabra escrita) ... sin contar con el momento tan especial que (todos) vivimos en el que alguien de la audiencia reconoció a tu acompañante de ascensión al Llambrión 30 años atrás.
¡Y por supuesto esas birras que no falten!

Un abrazo desde Oviedo:
Ten