Me he puesto de pie al tratar de libros de montaña.
Cierto que por ascendencia familiar paterna, en mi casa había oído hablar repetidamente de Piedra el Agua, de Peña Corada e incluso de Espigüete. En mi primera visita a Tejerina, conocí el agua limpia, los amaneceres frescos y un montón de cosas que a pesar de los años aún no olvido. Además subiría mi primera montaña. Piedra el Agua.
Mi primer contacto con ese tema del Montañismo fue fortuito. Quien recuerde –no muchos- los libros de la década de los 40, recordará que la penuria también alcanzaba al papel. Los libros de estudiante eran penosos y en sus hojas se llegaban a ver la paja de la que estaban hechos.
Y un libro de ciencias naturales que teníamos en 2º tenía ilustraciones. Unas fotos apenas reconocibles, pero que nos entusiasmaban.
Pues bien, aparte de la cosas de estudio, había lecturas de diversos temas y me gustaría tenerle y ver quien era su autor, bendito sea- … en una de ellas era la expedición inglesa al Everest de 1923, la historia que tenía como protagonista a Mallory y un par de fotografías irreconocibles del Himalaya.
Lo cierto es que yo leí esa historia varias veces para soñar con cosas desconocidas. Fue mi primer contacto “virtual” con la montaña.
Y poco más tarde, en las tardes calurosas del verano, de vacaciones en casa de mi abuelo materno, cayo en mis manos un libro que hablaba de las Montañas Palentinas.
“JOSEF EL SANTERO”. Su lectura determinó mi vocación de conocerlas. Durante mucho tiempo viví de su recuerdo,
José Antonio Odriozola me proporcionó una fotocopia. Hace poco,
nesi me dio una gran alegría proporcionándome un ejemplar auténtico.

Más tarde heredaría un segundo libro de Díaz Caneja, el más valioso de todos
“CUMBRES PALENTINAS”, el que era un libro de montaña de primeros de siglo -1915- una joya que llegó a mis manos, ya consolidada mi afición por la montaña.

Pero lo definitivo ocurrió años más tarde. Mi padre tenía acceso a préstamos de una biblioteca y sus hijos, devoradores de libros (no había televisión) teníamos en ella nuestro mejor entretenimiento. Y allí estaba dos libros de
Arnold Lunn (ahora sé por qué) El primero que llegó a casa era todo de esquí y algo de montaña, que me impactó, pero que no recuerdo su título. Todas mis búsquedas a falta de ese detalle me han impedido dar con él y eso que por la red hay un millar de libros suyos que se encuentran en venta –la mayoría en inglés- El segundo es
“Montañas de mi juventud”. Los dos me parecieron maravillosos, los dos dispararon mi imaginación y pocos meses después hacía mis primeros pinitos en la nieve en San Salvador de Cantamuda e incluso subí a Peña Tremaya en pleno invierno.
Hace unos años me hice con un ejemplar del libro en bastante buen estado.
Lo de subir los esquís a cuestas.
Y la primera que ví una foto del Eiger.
En la década siguiente los libros de montaña eran mi lectura favorita y empezaba a coleccionarlos.
Saludos.
Editar para contar que ya se como se llamaba el otro libro de Arnold Lunn -
Recuerdos de Montaña-, había mucho de esquí y sus técnicas ya que el autor era el fundador del Club de Kahandar e impulsor de competiciones de esquí.