Esta ascensión en solitario me deja con el gusanillo de conocer Los Arandanales y su conexión con el collado Cuerno. Sólo era cuestión de encontrar una buena compañía y elegir el día perfecto. Por eso nos reunimos Tolanu, Aurelio y yo para hacer un intento serio en este sábado espléndido.
0. Foto de José m. que rescato del foro y que me sirve para marcar la ruta
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Las lecturas del libro de Ballesteros (que llevábamos fotocopiadas) y los comentarios hechos en el foro sobre este paso hacían que fuésemos siempre extremando las precauciones, pensando que a lo mejor habría que regresar a la canal de Fuentes de Rama. Los conocedores del lugar decían:
Antonio:
La salida del muro nos deposita en Los Arandanales. Desde aquí, su perfil es menos terrible. Al ver de cerca su verde lecho, comprendemos mejor el sacrificio de los pastores como Rafael para traer aquí sus rebaños y aprovechar la hierba. Nos tienta la idea de explorarlos, pero aún nos queda mucha ruta y decidimos que otra vez será…
En Collado Cuerno especulamos sobre la ruta que habría que seguir para llegar hasta la verde loma del fondo, que daría paso a Fuentes de Rama y al sedo de Los Arandanales. Allí hablamos con asombro de unos tiempos que son historia, tratando de imaginar lo que debía representar segar la hierba y sacarla al hombro de tan terribles parajes.
Sisifo:
Es la impresión de asomarte a uno de los lugares más terribles de Picos: Los Arandanales. En su libro sobre el Cares, así califica Paco Ballesteros a ese lugar. Y José M. lo corroboraba en el foro subrayando que es uno de los más peligrosos, donde se despeñan hasta las cabras.
F. Ballesteros:
El paso desde Collado Cuerno para adentrarse en Los Arandanales no tiene esa continuidad tan horizontal. Has dibujado exactamente el error que yo cometí, dejándome llevar por lo que parecía lo más fácil, hasta que llegué a un cortado impresionante. Hay que empezar de ese modo horizontal, pero enseguida hay que descender por una canalizo... acongojante, y luego ir pasando, uno a uno, varios hombros, para, finalmente, remontarse por otro canalizo similar hasta el hombro más amplio en que se halla el Paré de Los Arandanales, en donde hacía majada Rafael, el marido de Guillermina. Está cerca del Sedo Los Arandanales, confluyendo con la parte baja de la Canal de Fuentes de Rama.
1. Nos vamos adentrando en el Saigu
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2. Aurelio y Tolanu acercándose al primer sedo.
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3. Ante el muro del Sedo de Los Arandanales, arriba sigue la herradura de Rafael, pero el cable ha desaparecido.
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4. A mitad del sedo.
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5. Empezamos a ver el mundo de Los Arandanales.
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Todo esto era una auténtica motivación para desentrañar las dudas sobre la travesía de Los Arandanales en dirección al Collado Cuerno. Fuimos avanzando despacio, para ir descubriendo a veces restos de lo que pudo ser la senda que usaban pastores como Rafael para pasar por esta zona tan dificultosa. Y nuestra conclusión es que creemos haber pasado por donde podría ir la senda, aunque está prácticamente perdida. Solamente nos queda la duda de un posible atajo que vimos en la parte final y que pasaría por un collado a modo de puerta, parecido al del “senderu gato” de los Corteses. Cuando uno se coloca frente a este paso ya las dificultades empiezan a decrecer, empezándose a ver una senda bien marcada, que en travesía casi horizontal nos llevaría hasta el collado Cuerno, objetivo final de nuestra travesía.
6. Tolanu pasa cerca del paré donde hacía majada Rafael.
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7. Lo que nos queda hasta el collado Cuerno.
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8. En la zona más dificultosa, nos tenemos que agarrar con fuerza la hierba.
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9. El pico de la derecha del collado y al fondo el Central.
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10. A veces perdemos todo rastro de sendero.
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11. Puerta que posiblemente facilite la comunicación, habrá que investigarlo.
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12. A través de un marcado sendero llegamos enseguida al collado.
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En lo alto del cuerno que se alza a la derecha del collado estuvimos parados bastante tiempo descansando, avituallándonos, disfrutando de nuestra travesía y de las magníficas vistas que teníamos sobre los 3 macizos de picos, nevados a partir de 1.500 m. Y a continuación comenzar el penoso descenso por Cuestas Sagradas en dirección a los Collados, pasando por la cabaña de Las Envernosas y Pregüeles, para terminar la ruta de nuevo en La Trapa.
13. En rojo ruta realizada. En amarillo posible atajo más fácil.
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14. El M. Central está precioso.
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15. Cabaña de Las Envernadas, ya con el tejado hundido.
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Lo titulo como un homenaje a Rafael, último pastor que vagaba por estos lugares, sintiendo una gran admiración por la vida tan durísima que llevó transitando por estos desventíos, haciendo majada en el paré que se observa a la entrada de Los Arandanales… Ballesteros comenta que ”desde su dramático fallecimiento ya nadie ha vuelto por estos lugares, de los que los decididos pastores de Camarmeña y Bulnes hablan con mucho respeto en reconocimiento a sus grandes dificultades”.
La ruta en sí no es demasiado dura en cuanto a desnivel, lo que la hace dura es que el 90 por ciento de la caminata va fuera de sendero. Los Arandanales es una zona solamente recomendable para montañeros expertos con gran sentido de la orientación, y que sepan desenvolverse bien con la “hierba tracción” y sin miedo al vacío. Espero que os guste, a ver si Tolanu se anima a completar un poco el relato contándonos su impresión particular de la ruta. Un saludo y hasta la próxima.






